"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

10 octubre 2016

"Petronille", Amelie Nothomb

Y bueno, algún día tenía que pasar, que fuera en el libro número veintiuno no es un logro menor. En esta novela de la prolífica y excéntrica escritora que cultiva la autoficción me dio la sensación de que el artilugio hacía agua (mucho mejor dicho: burbujas). Se trata de un texto breve y ameno como todos los suyos, pero de una frivolidad asombrosa.
La historia gira en torno a una Nothomb treintañera que, apenas llegada a París, se ve en el trance de necesitar un compañero/a para sus borracheras de champán. Firmando ejemplares en una pintoresca librería conoce a Petronille, una chica escritora que parece un adolescente y que pronto se convertirá en la amiga ideal para los propósitos de Nothomb. Un viaje a la nieve, otro a Londres y un par de aventuras más componen el libro, sin que haya nada interesante a lo que asirse. Las descripciones de la sensación de beber champán no son en absoluto lo contundentes que se pretende en la contratapa, como tampoco lo es lo endemoniado de Petronille ni el supuesto humor negro que aparece. Una novela mucho más liviana de lo que parece, ideal para pasar una tarde junto al río o para leer en algún medio de transporte, si alguien te la presta o la sacás de una biblioteca. 

Jack Vettriano

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