"La experiencia de la humanidad en la Tierra siempre cambia en la medida en que el hombre se desarrolla y debe lidiar con nuevas combinaciones de elementos; el escritor que quiera ser más que el eco de sus predecesores debe siempre encontrar la expresión para algo que nunca haya sido expresado, debe ser capaz de dominar un nuevo conjunto de fenómenos… Con cada victoria del intelecto humano así, ya sea en historia, filosofía o poesía, experimentamos una satisfacción profunda: hemos sido curados del dolor causado por el desorden, aliviados de una parte de la opresiva carga de eventos que no comprendemos”.
Edmund Wilson

31 julio 2016

"El adversario", Emmanuel Carrere

"En ese proceso en que dudaba si escribirlo o no, me sentía muy avergonzado. Avergonzado por el hecho de que me fascinara, y lo que me tranquilizó fue comprobar que interesaba a tanta gente y que aquello de lo que no me sentía muy orgulloso de experimentar era algo corriente que compartimos mucha gente. No solo trata de una persona que asesina a los suyos. Es la historia de alguien que pasa años mintiéndole a todo el mundo de una forma tan absurda que no puede enfrentarse al hecho de su propia verdad. Nos ocurre a muchos, a veces aunque no en esa dimensión, ni todo el tiempo. Cuando lo descubrí, me liberé."



Se trata de un texto de no ficción, basado en Jean-Claude Roman, el mitómano francés que asesinó a su toda su familia en 1993 (esposa, padres, hijos).
El libro me pareció atrapante. Comienza en un tono que interpela y sacude al lector, apelando a recursos como meterse en la perspectiva del mejor amigo, transcribir cartas reales entre el autor y el asesino o ahondar en las sensaciones del propio escritor frente a la historia y el proceso de escritura mismo. Sin embargo, esta propuesta pronto se abandona para instalarse definitivamente en la crónica detallada de los hechos (recién hacia el final recuperamos la subjetividad del narrador). De hecho, en entrevistas con Carrere queda claro que pasó de escribir la historia como ficción a escribirla como testimonial. 
Sea como sea, la historia es tan potente y terriblemente asombrosa que si hubiera sido una ficción dudaríamos de su verosimilitud. El autor manifiesta una profunda honestidad intelectual en cuanto al lugar en el que se ubica para narrar. Se trata de un escritura franca, directa, despojada. 
Este es el segundo texto que leo de Carrere (el otro fue "El bigote") y en ambos advierto esa admirable capacidad de trasladarle al lector la inquietud intelectual frente a lo que se expone. Me gustó mucho leer este texto como modo de mantener despierto el asombro hacia las múltiples y variadas formas que toman los laberintos mentales de las personas.  

No hay comentarios: